La reforma del cuarto de baño es un momento ideal para plantearse cambiar la bañera por una ducha. Esta decisión puede parecer un dilema, pero lo cierto es que existen muchos puntos a favor del plato de ducha, y es por ello por lo que vemos que esta obra se solicita cada vez más. En cualquier caso, siempre es recomendable tener en consideración qué es lo que quienes viven en la casa necesitan, y cuáles son sus hábitos de uso del cuarto de baño.

Si tenemos en cuenta factores económicos y de seguridad, pero también ecológicos o incluso estéticos, vemos que sustituir la bañera por una ducha sirve tanto para revalorizar la casa como para:

  • Aumentar la seguridad. Existen platos de ducha antideslizantes que son mucho más seguros que las bañeras. De hecho, éstas últimas suelen ser muy resbaladizas por su superficie pulida.
  • Facilitar el acceso. En el caso de que este cuarto de baño se vaya a usar por personas mayores o que tengan la movilidad reducida, es indudable que necesitamos un plato de ducha para facilitarles el acceso y para poder colocar asientos dentro.
  • Reducir el presupuesto. No podemos olvidarnos de que el precio es un factor muy importante para muchas personas, y en este sentido, el plato de ducha también es la mejor opción, puesto que es más barato que una bañera.
  • Ampliar las posibilidades estéticas. Tanto los platos de ducha como las mamparas más actuales son muy modernos y estilosos. Se ha avanzado mucho con respecto a las duchas del pasado y hoy en día tenemos muchas posibilidades de color y diseño.
  • Ahorrar. No solo en agua, sino también en energía en general. Darse un baño es muy apetecible pero no solo conlleva un gran gasto de agua sino también de calefacción para poder calentarla.
  • Facilitar la limpieza. Una vez más, es indudable que un plato de ducha se limpia con más facilidad que una bañera. En general, una ducha ensucia menos que una bañera, por lo que tampoco hay que limpiarla con tanta frecuencia.
  • Aprovechar el espacio. Los platos de ducha optimizan el espacio disponible en el cuarto de baño. Al ocupar menos que una bañera y adaptarse a las esquinas del cuarto, podemos adaptarnos a otras distribuciones y tener más hueco para almacenaje y movimiento.